jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Que pasó?

El cumpleaños

12 de noviembre, es el cumple de mi amiga Cata y vuelvo de Chinchón de pasar una tarde fría y agradable con mi novio. Llegamos a Madrid con tiempo y ganas de ir a cenar a un restaurante japonés que, nos han comentado, está fenomenal y donde Cata celebra hoy su cumpleaños.

Me pongo una camiseta negra con los hombros abiertos, que estreno, con una falda de ante negra con flecos y unos zapatos de cuña negros de vestir que también estreno con toda la ilusión.
Me maquillo, peino y pongo mi perfume favorito Narciso Rodriguez y cojo el regalo de Cata que compré en una tienda en la Plaza Mayor. Es un poncho de lana color beige de cuello alto precioso (a puntito estuve de comprarme yo uno).

Llegamos puntuales y los invitados han llegado, menos Raquel que viene sola. No la conozco pero me cae bien y bueno, procedemos a sentarnos en la mesa redonda. Creo que somos 10 personas y la mayoria ya había marcado con una copa o un vaso con vino o cerveza, respectivamente, sus sitios y veo dos lugares vacíos que me agencio para mi y mi chico.
A mi izquierda él, mi novio, y a mi derecha Juan.
La cena fue divertida, hablamos de mis tortugas, tema que a muchos sorprendió por lo orginal de tenerlas como mascotas, hablamos de las relaciones de pareja, de Cata y nuestra amistad y nos reimos de todo un poco. Pedimos medusa, la cual me comí yo casi toda, a los demás no les hizo mucha gracia y oye, !estaba rica!.

Entrega de regalos. Jajaja, divertida a más no poder. Cata llevaba un "puntillo" importante y nos hizo reir a todos por cada regalo que abría. Juan le regaló un perfume tamaño gigante (muy probablemente comprado en su tienda favorita "Diplomatic").
Me enterneció de una manera pasajera, (porque apenas le conocía) que lo hubiera envuelto su hijo pequeño, al que aún no conocía... Cata y su "puntillo" divertido metieron la pata al informar a los invitados de que lo había envuelto "su hija pequeña". "Jajaja" rieron todos, "pero Cata, si Juan tiene 2 chicos", dijo Luis, el novio de ésta, que le conoce más.

De la entrega de regalos nos fuimos a tomar una copa, ya nos estaban echando del restaurante, y decidimos ir al Arturo Soria Plaza y disfrutar de una terraza calefactada. Yo me moría de sueño, pero hice un esfuerzo por quedarme un rato más y no sé muy bien si fue acertado porque no me gusta ver a Cata descontrolada cuando bebe. Su novio, santo varón, le reía todas las burradas que hacía y decía y los demás entre ojipláticos y asombrados con su actitud, terminamos de pasar la noche.

Cuando nos fuimos, recuerdo esa imagen de Juan abriendo su coche (bueno, el del trabajo) y sentí creer que no volvería a verle...¿por qué?, ¿por qué sentí eso?. Y aquí empezó todo...

Pasados unos días estábamos mi chico y yo aprovechando los pocos días que pasaba por Madrid debido a su trabajo, sentados en el sofá cenando y cuando terminamos de cenar cogió su móvil y vio que Juan le había escrito por Messenger. Me lo comentó algo sorprendido y yo me quedé algo descolocada sin saber muy bien el motivo. Mantuvieron una conversación algo superficial, que si habían ido al mismo colegio, que si quedarían algun día para tomar un pincho de tortilla...
y al poco tiempo me quiso invitar a mi a ver "La Reina de España"...

Cómo me contactó

A veces, si hace bueno y no tengo mucho que hacer en casa, me gusta darme un paseo y entrar en las tiendas de ropa. Decidí entrar en HyM y me encontré a Cata. Ella trabaja cerca de mi casa. Iba cargada con un montón de prendas y aún así nos quedamos de pie hablando casi hora y media. Juan salió en la conversación y no sé cómo me salió decirle que había sentido algo extraño cuando nos sentamos en la mesa redonda. Su brazo, mi brazo... no sé algo raro que me conectó a él de alguna manera.

Unos días más tarde me volví a encontrar a Cata, pero esta vez en Pull & Bear y tanta casualidad me llamó, graciosamente, la atención. "Cata, !otra vez os encontramos!". Y de nuevo hablamos largo y tendido y de nuevo salió Juan en la conversación. " Pues me dijo Juan que le habías hecho tilín tía, y bueno, el otro día estuvo en mi casa tomando algo porque vino a ver a Luis y me pidió, además, tu contacto de facebook y, bueno, se lo dí" y en poco tiempo, horas, Juan me estaba invitando, irónicamente, a ver esa peli que os comentaba que yo, personalmente, me negaba a ver (no soporto a Fernando Trueba).

Supo entrar muy bien en mi pequeño mundo, haciéndome reír con su ironía y hablando del cambio de las ruedas del coche y lo que sufríamos al tener que pagar los extras que surgían al ir al taller y me pidió el teléfono para poder contactar mejor por whatsapp.
Su lenguaje para conseguir algo era así como el de un caballero medieval; correcto, refinado, con frases bien construidas. ¿"Te parecería muy atrevido por mi parte pedirte tu teléfono y así poder hablar por whastapp?".
Yo, lógicamnte accedí, ¿qué problema podría haber?.

Y quedamos...

Mi chico ya no estaba en Madrid y ya no volvía hasta Navidades. Llevaba 7 años así, con inviernos eternos separados por su trabajo y siempre en tensión por la distancia y lo peor, sola...

Me encanta pasear por la calle Fuencarral, es una de mis calles favoritas de Madrid. Una tarde de esas frías me fui a dar un paseo y me sonó el "bip, bip" del móvil, lo saqué del bolso y leo: ¿"dónde andas?, ¿qué haces?". Era Juan. Le contesté y quiso quedar para tomar algo. Llevaba varios días insistiendo en vernos y finalmente accedí. No me apetecía mucho porque, primero, no me parecía del todo bien por aquello de tener novio y segundo que no tenía ganas de verle, ¿para qué?.

El caso es que sobre la  marcha miré a mi alrededor e intenté buscar un lugar más aburrido que divertido para que el proceso de tomar algo fuera rápido y pudiéramos irnos cuanto antes.
"Ummm, bueno, pues nos vemos en Merimee, la cafeteria que está en la calle Fuencarral,61".
Un café rápido y adiós, _ pensé yo.

Cuando llegó nos sentamos en una mesa alta, me pedí un café descafeinado y él un té verde. Creo que llovía. Yo le miraba y pensaba, ¿qué hago yo aquí?. No me gustaba nada, no hablamos apenas de nada y yo sólo quería irme.

Pasaban los días y hablabamos de vez en cuando, había veces que no le contestaba porque se me pasaba. Obviamente, no había interés por mi parte de quedar con él. Mi mente estaba en otras cosas. En buscar trabajo, en preparar la Navidad, que me encanta... Un día se ofreció a venirme a buscar a la parada del autobús donde esperaba para ir a Primark de Gran Vía y su insistencia fue tal que accedí. Me subí al coche y nos quedamos en una calle aparcados sin saber muy bien qué pasaba. Yo me sentí como gata encerrada. !Por Dios!, quería seguir con mi plan de ir a Primark y darme mi paseo. Y ya le dije: "mira no sé muy bien qué hacemos aquí, pero la verdad es que me quiero ir. Yo tengo novio y no sé que intenciones tienes pero entiende que tengo novio y me siento incómoda al estar aquí".

Con eltiempo me enteré de que Cata, el dia que Juan estuvo en su casa, le había contado que yo no estaba muy bien en mi relación y que estaba avocada al fracaso por la distancia y los problemas que habíamos tenido a lo largo de esos 7 años.

Vale, bien. Es comprensible que Juan lo quisiera intentar, pero de ahí a engañar a mi chico... no.

Me dejó en la puerta de Primark y se marchó.
A partir de ahí yo me sentí más relajada. Había puesto mis límites y él no había puesto objeción alguna. Me sentí más libre. Todo estaba aclarado.

Navidad


La Navidad se acercaba y mi chico volvía para pasar unos pocos días a Madrid y cenar en Nochebuena. Este año, mis padres no estaban y quise hacer una cena en casa, normalmente cenamos en la de mis padres. Por fin venía la abuelita de mi chico a casa y se quedaba a dormir, también su padre e invité a mi profesora de inglés que cenaba sola.

Durante esos días salimos por Madrid de noche con Cata y amigos míos y pasaron cosas extrañas y algo traumáticas para mí. Cata me comentó actitudes fuera de lugar de mi chico que había visto, tuve más problemas con él y con ella y después de Nochebuena decidí dejar mi relación. Ya no podía más. Otra vez fin de año sola sin él, primero de año, Reyes... demasiado estrés, demasiados años así, sin trabajo, la distancia en estas fechas, especialmente, y durante seis meses en invierno cada año...ya no podía más...

Me acordé de Juan del que sabía de forma puntual, de alguna manera siempre estaba ahí, bicheando mi facebook, mi instagram, en la sombra... y le llamé para quedar y salir por Malasaña.

Recorrimos bares pequeñitos con encanto, entrábamos y tomábamos unas cervezas, hablábamos de todo un poco, nos reíamos, nos mirábamos. No había tensión por mi parte ya. Podíamos ser amigos y ya no me sentía mal por quedar con él. Me moría de hambre y recuerdo que en un bar nos pusieron de aperitivo !lentejas!, que no me gustan nada. Le hizo mucha gracia, o eso creo, que no me gustaran y me las zampara todas. Siempre me lo ha recordado como algo gracioso...o eso creo.

Fuimos al Mercado de San Ildefonso y allí picamos algo más , pero creo que bebimos más de lo que comimos. Me sentía a gusto, me lo estaba pasando bien, me reí, y queríamos más, salir más.
Creo que en una de estas me intentó besar y yo no quise. Buff, no, no...

Recogimos su coche del parking y me llevó al bar de unos amigos suyos donde se celebraba un cumpleaños. Que patética debí parecer comiéndome los restos de los Nachos con guacamole, trocitos de tarta y algun que otro resto más que había en los platos encima de la barra.

Seguimos bebiendo y bailando y nos acercamos algo más. La música no era del estilo que a mi me va, pero me gustaba, era un tipo Indie - Rock español muy movido y pegadizo y me acerqué más y un poco más hasta invadir su espacio vital y lanzarme a darle un beso que esquivó de una manera que me cautivó. Nos quedamos parados, muy juntos, mirándonos, sonaba Lori Meyers "empiezo a quererte... empiezo a pensar que no hay un día que no quiera verte..." y me besó.
Después "La mujer de verde", luego el grupo Izal "Copacabana"...
Su beso fue, mágico, dulce, cálido... hacía mucho tiempo que nadie me besaba así... él olía tan bien...
La música sonaba. podía envolverme de tal manera que me terminó gustando tanto, que al día siguiente ahí estaba, buscándolas en YouTube para grabarme un cd y añadirlas a la lista de mi canal.

Pero, ¿qué pasó?, ¿cómo ocurrió?. No lo sé, el caso es que ahí estaba yo, flotando y flipando.
Nos fuimos a casa y me escabullí al salir del coche como un gatito. Nada, nada, eso de subir a casa no. Un beso fugaz y salí del coche corriendo.

Al día siguiente seguimos hablando y así varios días. Quedábamos, hablábamos por whatsapp... Nos gustaban las mismas cosas prácticamente y él era atento y cariñoso.

El control

Mi chico y yo llevábamos viviendo juntos casi 4 años y en enero volvió a Madrid por trabajo y para intentar solucionar las cosas. Nuestra relación estaba muy desgastada , estancada desde hacía mucho tiempo y él se dio cuenta de que yo ya no "estaba". Volvió a irse y Juan y yo seguimos viéndonos. La situación me superaba por lo mal que me sentía con mi ex. No quería hacerle daño y contarle todo esto era difícil, aunque él se lo imaginaba ya. Lo pasé fatal y Juan estuvo a " a mi lado", me ofrecía su casa para estar si me agobiaba y cuando llegaba de trabajar me abrazaba y me prometía entre sus brazos, que me iba a proteger. Yo a veces creía que estaba soñando. Estaba con alguien que vivía en Madrid todo el año, que compartía gustos, era cariñoso, buen amante, un hombre fuerte, protector, padre, serio, pero divertido, y además besaba de puta madre.

Me llevé un chasco grande al hablarle a Juan de mis problemas con mi chico y todo lo que había pasado porque me encontré con que había empezado con alguien ya que, claro, al haberle rechazado pasó a otra cosa. Yo me quedé triste, pero no me quedaba otra que aceptar la situación. Mis lágrimas caían ya por mil motivos... " qué mala suerte tengo" _ pensaba. En fin...

Juan parecía no querer dejarme, seguimos hablando y quedando y ya llevaba varias noches durmiendo en su casa. Me dejé llevar y me fui adaptando a sus horarios, a sus cosas, pero no me costaba, sorprendentemente no me costó nada, con lo que soy yo que tengo mil costumbres, por no llamarlo manías... Me enviaba canciones preciosas de Carlos Rivera, de Manuel Carrasco y me conquistó poquito a poco. me llamaba mucho y sentía que le gustaba de verdad.

Algún fin de semana me iba a la sierra porque él trabajaba, nos enviábamos whatsapp y él veía lo que hacía a través de mis historias de Instagram. Me decía que estaba enamorado, que me quería, que me iba a dar más, que no cesase lo que yo sentía... era maravilloso. Creo que jamás nadie había actuado así conmigo. Y nunca mejor dicho: actuado.

En Reyes me fui a ver a mis padres con mi hermana. Mis padres viven fuera de Madrid y nos fuimos en mi coche. Juan nos llamó para desearnos buen viaje y todo parecía normal. Yo sólo quería estar con él, pero ir a ver a mis padres era necesario y prioritario así que, aunque me costó separarme de él, me fui a verles.

Estuve alli unos 5 dias y lo pasamos bien. Estar con la familia siempre es bueno, pero Juan empezó a hacer cosas extrañas. Le escribía y pasaban muchas horas sin saber de él. A veces le llamaba y no cogía el teléfono y, sin embargo, sí veía que se conectaba al whatsapp y bueno, lejos de pensar cosas raras lo dejé pasar, aunque no me gustaba.

A la vuelta seguimos viéndonos y hablando por teléfono. A mi me surgió una entrevista de trabajo, muy difícil, por cierto, pero que pasé con éxito y conseguí el trabajo. Llamé a Juan el primero y se alegró, pero no de la manera que yo imaginaba o creía que debía ser normal. Empecé a trabajar y todo parecía ir bien, aunque los vacíos de Juan se producían más a menudo de lo que podía una considerar normal.

Un fin de semana quedamos para pasarlo juntos, dormimos cada uno en su casa porque él trabajaba por la mañana unas horas y cuando el sábado desperté para arreglarme y quedar con él me llamó por teléfono muy molesto por algo que había visto y que no le gustó. Creo recordar que fue algo relacionado con mi facebook, una tontería de alguna foto que no consideró apropiada y su enfado fue desproporcionado, tanto que me quedé llorando dándole mil explicaciones de algo que yo misma sentía que no era, una vez más, ni medio normal. él seguía en sus trece, infranqueable, frío, serio, sin gritos, pero cortante y sin ofrecer opción a que su enfado pasara, incluso habló de dejar lo que teníamos. A mi se me calló el mundo a los pies. ¿Cómo podía ser que llevando tan poco tiempo se enfadara así por una tontería y quisiera dejarlo?. Colgamos y mi idea de pasar el finde juntos se esfumó y me quedé descompuesta, sin plan y hecha polvo. A los poco minutos sonó el "bip bip" del whatsapp. Era él, pidiéndome disculpas en su lenguaje de caballero medieval e intentando retomar volver a vernos y yo, sin pensarlo y entre sollozos, le dije que sí.

Me estaba dominando y yo no lo sabía. Esa actitud de Juan me recordó a una parecida que viví hace muchos años con una pareja anterior. Lo dí por perdido porque me prometí que jamás volvería a estar con alguien como él y, cosas de la vida, Juan se parecía mucho en ese aspecto.

Las cosas iban más o menos, yo estaba enamorada, él también, me enviaba vídeos grabados desde el coche con la que etiqueté como nuestra canción y a mi me revoloteaban las mariposas en el estómago. Me decía cosas preciosas, que me amaba, que me quería, que íbamos a formar una familia de rechupete, que las próximas Navidades iban a ser maravillosas y que íbamos a estar juntos el resto de nuestras vidas. A mi me parecía poco tiempo pensar que iban a ser unos 40 años más a su lado. !Imaginaos lo que le quería!.

Algún finde él trabajaba, yo me iba con mis amigas a la sierra y él no se perdía ni una sola publicación mía. A mi me gustaba estar conectados de la manera que fuera. A veces pasaban muchas horas sin saber de él y siempre me decía que era por trabajo y, muchas veces, en mal tono, como si no fuera capaz de entenderlo. A mi me molestaba ese tono de voz, frío, cortante, y el que no me considerara capaz de entender que si trabajaba no podía contestar al teléfono cuando me había pasado 7 años en una relación a distancia, precisamente por eso, por el trabajo.

Recuerdo que estuve mala unos días porque, a mi, la primavera me sienta fatal y no pude ni ir a trabajar y jamás vino a verme. Era como si no le importara. Usaba frases tipo " si necesitas algo dímelo" o " ponte buena"...
¿Perdona?, ¿que si necesito algo te lo diga?. Necesito que me cuides y vengas a verme. Él parecía no sentir ni padecer.

En abril tuvimos unos cuantos días en los que no nos veíamos, ya no recuerdo qué pasó, pero desapareció hasta el día de mi cumpleaños que insistió en que cenásemos juntos.

Nuestra relación eran 2 días bien y 10 mal o desaparecido.

Mayo

Así pasaban los días y los meses y con alguna que otra cosa extraña me planté en el mes de mayo.
Juan solía decirme qué hacer cuando a él le surgía trabajo como el primer fin de semana de mayo que es festivo en Madrid y este año, encima, cayó en lunes y martes el día del trabajo y la Comunidad de Madrid. Yo no sabía qué hacer, llovía mucho y él "trabajaba" no había muchas opciones de estar juntos porque, aquí, mi amigo me lo ponía bastante difícil. Ir a su casa y esperarle era un "no", quedarme en mi casa y hacer algo cuando terminase también era un "no", así que sólo me quedaba irme a ver a mis amigas a la sierra y pasar allí aunque fuera dos días del largo fin de semana.

Vimos una peli en mi casa y comimos juntos. Me había comentado que al día siguiente tal vez quedaría con su íntimo amigo a montar en moto, pero no era seguro, en fin, el caso es que no me dejaba nada claro...

Yo me rendí ante tantos problemas para estar juntos y me fui, después de decirme él que me fuera...

Sorprendentemente en la sierra hacía mucho mejor tiempo, frío, pero no llovía y mis amigas estaban en la urbanización con sus hijos. Fue reconfortante verlas allí esperándome y ver a los peques.
Una de ellas me propuso ir a Ávila con ella, su hija y la chica de intercambio que había venido de Francia y, así hicimos.

Esa madrugada, a las 3:00, vi un whatsapp de Juan: "acabo de llegar a casa, he estado tomando algo con Daniel (su cuñado). Buenas noches".
Yo me quedé algo sorprendida porque no me había dicho nada de que iba a salir y me volví a dormir.

Al día siguiente me desperté pronto y quedé con mi amiga, su hija y la niña francesa y nos pusimos en camino a Ávila. Hacía un día malísimo, llovía mucho y hacía mucho viento.
En la carretera me llamó y me preguntó muy contento que qué tiempo hacía y qué hacía.
Yo le contesté que de camino a Ávila y que hacía muy malo y, bastante trastocado, me dijo que estaba de camino a verme. Yo me quedé de piedra porque no había habido ni un solo atisbo de que eso pudiera ocurrir.
Intenté solucionar que su sorpresa no se estropeara y le comenté comer juntos o incluso que se viniera a Ávila con nosotras, pero lejos de decirme que sí o dejarme tranquila, me comentó que no podía porque a las 17h tenía que estar de vuelta en Madrid. Y claro yo le comenté pues para 3 horas no vengas. Me estaba mosqueando bastante tanta incertidumbre y sorpresas que, lejos de serlo, se convertían en chascos y malos rollos.

Esa misma tarde me bajé a Madrid y le escribí. Quería compensar el que no saliera bien el querer venir a verme y no estar. No obtuve respuesta.El "tick" azul de "leído" aparecía y su respuesta no llegó hasta pasados...15 días.
15 días de suplicio, de echarle de menos, de estrés, de llantos, de whatsapp por mi parte de vez en cuando intentando "rescatarle", incluso escribí un "post" que nunca publiqué y que, parece, le hizo reaccionar. Ya no creo lo que me dijo: "María, es precioso, se me han saltado las lágrimas"...

Pues lo dicho, pasaron 15 largos días de sufrimiento y de no entender. ¿Qué había podido hacer que le molestara tanto como para desaparecer asi?.

El día de San Isidro contactó conmigo y quedamos, como si nada hubiera pasado. Cenamos en un bar de mi barrio y nos fuimos a ver los fuegos artificiales que había en el Retiro por la festividad del patrón. Le pedí un beso, en plan romántico en mitad del festejo y me sonrió y me dio un beso pero muy poco amoroso, vamos, un pico, sin mayor transcendencia.
Así seguimos unos días y parecía que todo iba bien, pero de repente volvía a desparecer o a no saber nada de él por whatsapp, aunque iba mejorando en eso, tal vez porque podía parecer demasiado obvio que estaba con otra a la vez que conmigo.
Sí, sí, así es.

Verano

En verano las cosas no estaban  muy claras con respecto a las vacaciones. Juan me llenaba de ilusiones que luego, nunca se cumplían. Organizaba y desorganizaba a su antojo y conveniencia. Era incomprensible...
En agosto íbamos a ir juntos a Almería, a la casa que tiene allí su madre, con los niños, ya que le tocaban ese mes o eso dio por hecho. El plan era maravilloso, pero como siempre le decía yo, no me gusta planear porque luego nada sale.
Yo había gestionado mis vacaciones con mi jefe para cogerme agosto y me dieron el ok, así que todo parecía ir bien.

Resultó que la madre de los niños decidió que pasarían el mes de agosto con ella y yo me quedé sin trabajo, por lo que todo empezaba a salir del revés.
Intenté hacer malabares para poder coordinarme con él porque me decía que trabajaba en agosto, luego que no, que sólo unos días. Normal...menudo jaleo organizar las vacaciones con niños, y dos "novias" y que estas dos no se enterasen por nada del mundo.

Para mi era prioritario ir a ver a mis padres que seguían fuera de Madrid y así hice, me fui una semana, pero desando volver para ver a mi amor y abrazarle, que me viera morenita y guapa.
Cuando estaba en la playa con  mis padres, le enviaba vídeos de la zona para que viera dónde estaba pensando en que algún día podría venir conmigo y conocer aquello.
Sus respuestas a mis vídeos eran muy sosas y yo me quedaba mal.

El día antes de volver a Madrid, era sábado,me llamó y le dije que volvía al día siguiente y él insistía en que volviera el lunes. Puedo aceptar sugerencias, pero que me organicen la vida no y menos imponiendo, así que volví el día que tenía previsto.
Su conversación era, y ahora lo sé, para asegurarse bien mi vuelta y le molestó no poder dominarme y ya, después de esperar a que me dijera algo como: "tengo ganas de verte" o " te echo de menos" me encuentro con un "no empieces con tus cosas, María". Le colgué, prácticamente. ¿De qué iba?. Acabo de estar una semana fuera y ¿me dice esto?.

Recomponerse de todas estas cosas en el momento es difícil  y a mi no me quedaba otra. En ese instante estaba con mi hermana y mi sobrina y no quería que me notaran nada extraño. La niña no se merecía verme triste y me recompuse de una manera que ni yo me creí.
Al día siguiente me volví a Madrid y me hice el viaje llorando. Jolines, ¿qué estaba pasando?, ¿por qué era así conmigo?. Seguía sintiendo algo raro dentro de mí. Quería pensar que era un chico herido y para mí era un reto ayudarle desde el cariño.

Una vez en Madrid quedamos y pasaba tiempo con sus hijos en la piscina y con él bastante poco, siempre tenía que trabajar...
Me propuso ir a Almería con él y me hizo muchísima ilusión, pero terminó el viaje yendo con su madre y sus hijos. A mi no me importaba pero la idea era ir los dos solos.

La semana que pasamos en la playa fue bastante aburrida, el sitio bastante feo y su comportamiento conmigo un auténtico desastre. Distante, pasota, aburrido... ni un minuto solos los dos, ni salir a cenar...nada. Me enteré, cuando descubrí todo el percal, que le enviaba vídeos del salón donde salían sus hijos y él aprovechando que yo me levantaba a coger algo.

El resto del verano lo pasé en la sierra con mis amigas y peor que nunca por la parte que respecta a él.
Me dijo que se iba con un amigo y su novia a Alicante y después se fue una semana entera él solo a su casa de la playa de nuevo.
Eso si que no me lo creí, me envió ubicación pero ¿de que valía eso? . Se pensaba que así podía convencerme pero ya era demasiado. Me enteré, cuando descubrí todo el percal, de que había estado con "la otra" en la casa que ella tenía allí y que no se había ido con su amigo.

En septiembre le surgió un viaje a China por trabajo y no pudo venir a las fiestas del pueblo donde yo voy en la sierra. me enteré, cuando descubrí todo el percal, que nos enviaba las mismas fotos y vídeos a las dos.

En fin mi paciencia se terminó el día que vino a verme de "sorpresa" después de tenerme en vilo un día entero diciéndome que no podía estar conmigo el fin de semana porque tenia la boda del hijo de su jefe un viernes, luego resulta que era el sábado, luego resulta que no trabajaba hasta las 12 de la mañana, luego resultó que no trabajó... y me vino a ver.
Yo estaba con mi amiga y sus hijos tomando un café en una terraza y con mi ex novio, con el que me llevo muy bien, y cuando vino nos vio y sacó sus propias conclusiones, la excusa perfecta para dejarme.
Me vio de lejos y me llamó, no llegué a verle, me regañó y me habló seco y frío, acusándome de cosas que no eran ciertas. Le pedí quedar y vernos, pero se marchó dejándome así, sin poder dar ninguna explicación.

Era el colmo y no sabía porqué estaba aguantando tanto, bueno, sí lo sabía, le quería, pero ahí me di cuenta de que le perdí para siempre. Él me había vendido que era fiel y que no mentía y yo le había fallado al estar con mi ex tomándome un café.

Qué mal me sentí...que mal me hizo sentir...

Todo esto ocurrió en septiembre. Los días siguientes estuve fatal, hecha trizas, desolada... nos cruzamos whatsapps y él parecía estar a años luz de todo lo nuestro.
Dentro de mí había algo que me inquietaba. Esto no era una ruptura que pudiera considerarse normal, lo sentía dentro.

Mis amigos me decían que lo olvidara, que no le diera más vueltas, pero soy demasiado cabezota, asi que investigué y descubrí que estaba con otra mujer desde el 24 de diciembre del mismo año en el que empezó conmigo. Es decir estuvo el mismo tiempo con las dos, a la vez.

Fue doloroso vivirlo y olvidarlo, pero siempre pienso que todo pasa por una razón y que de todo se aprende.
De lo que me alegro es de que nunca dejé de hacer lo que me apetecía y quería.

Agradecimientos: a las personas que me apoyaron siempre, mis amigas y mi ex pareja que siempre han estado a mi lado apoyándome y arropándome y, muy especialmente, a las dos personas que dejaron todo sin conocerme de nada para desenmascarar a este tío que, lejos de hacerme sentir tonta, me convirtió en la persona más lista. Y por supuesto a mi fe en Dios, que se que me cuida cada día de mi vida.




2 comentarios:

  1. Vengo de mi video de Story time (me dejaste un comentario invitandome a tu blog) y me quede enganchada con esta historia, visto desde fuera parece obvio todo pero la verdad es que estos hombres logran enredarte, y no se como acabamos envueltas en un circulo de mentiras y de manipulacion mientras desaparece poco a poco nuestra autoestima, afortunadamente es solo pasado, espero encuentres un hombre que te haga feliz y que sea de una sola mujer. Un beso guapa !!!

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    1. Querida Marcela, te agradezco que te hayas pasado por aquí y sobre todo tus ánimos y comprensión.
      Acabo de publicar el feedback de todo esto a fecha de hoy.
      No le deseo a nadie una experiencia así porque duele, y mucho y no hay necesidad... el egoísmo de algunas personas, como esta con la que viví esta penosa historia, puede llevar al abismo si no eres fuerte y segura de ti misma.
      Un beso grande y ojala que tus deseos hacia mi se cumplan.

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